Soy fotógrafa, profesional y amiga.

corporativa
19 enero, 2015

Cuando una pareja se interesa en mi trabajo intento resumir en unos minutos todo lo que se ofrece en mi trabajo…pero creo que se reduce en tres palabras. Porque una pareja no solo necesita un fotógrafo, también necesita un profesional y un buen amigo.

 

FOTÓGRAFO:

No todos los fotógrafos han estudiado fotografía ni todos los que han estudiado fotografía son fotógrafos. La palabra fotografía esta compuesta de la palabra “foto” que significa “luz” y de la palabra “grafía” que significa “escribir”. Por tanto un fotógrafo escribe con luz. Para ello no es necesario un curso o una carrera universitaria pero sí una formación académica para entender conceptos como obturación, sensibilidad, profundidad de campo…pero al igual que el pincel no hace un buen pintor, la cámara no hace un buen fotógrafo. Un fotógrafo también es un artista, también aporta una sensibilidad, un estilo, una parte de su alma. La fotografía es técnica y arte. Un fotógrafo deja parte de su ser en su obra.

PROFESIONAL:

Cuando asisto como fotógrafa a una boda, me convierto en la sombra de los novios. Estoy cuando se están preparando, cuando reciben llamadas de invitados lejanos que no llegan, cuando se envían mensajes, cuando lloran por los nervios, cuando se dan el si quiero, cuando se ven por primera vez… Un buen profesional sabe qué momentos son los importantes y sabe que no sólo la ceremonia es vital, sino que también lo es la lágrima que se le escapa a la hermana del novio cuando les hace una lectura, la mirada del padre a la novia, el abrazo de un sobrino… A veces se es profesional simplemente por llevar en la mochila imperdibles para recoger el vestido de la novia en los casos en que la modista lo ha dejado demasiado largo, o saber como se pone un vestido de novia, o retocar un peinado porque se ha visto el proceso en la peluquería. Y un profesional debe hacer eso sin que su presencia se note.

 

AMIGA:

He conocido historias preciosas en las parejas a las que he fotografiado, y no me gusta llamarlos clientes, son mis “novios”. Hay historias curiosas, románticas, atípicas…todas son preciosas, porque la realidad supera la ficción y todas cuentan historias de amor que superan a las películas y novelas. Me siento privilegiada de poder contar sus vidas en mi trabajo, por eso doy de mi amistad, un poquito de mí misma en cada trabajo, por eso cuento con cariño las historias de aquellos novios que están en mis fotografías. Me siento agradecida de poder trabajar con personas que están preparando el día más feliz de sus vidas y que me confíen la gran responsabilidad de inmortalizarlo.

 

 

 

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